Después de una noche sin dormir, dándole vueltas a cómo iba a ser la reunión con la inspectora... 1-0.
Jugaba en casa. No he levantado la voz. Le he explicado todo lo que creía que era justo. No me ha dado la razón (cosas de las leyes y reales decretos) pero no me la ha quitado (no me ha sancionado, a la directora tampoco).
Así que ya me siento más tranquila. Me queda, mañana, la reunión con la maldita madre.
Conclusiones:
1. Una inspectora nunca se baja de su pedestal. Se ha sentado en "mi" silla de profesora y yo en una silla de alumnos, aunque yo había puesto dos sillas de alumnos para sentarnos las dos.
2. Ha considerado que es una falta grave no atender a una madre cuando ella quiere. Le he explicado que yo no puedo ir a comprar cuando quiero, ni ir al médico sin pedir cita, ni dejar de pagar los impuestos... Para todo eso vivimos en comunidad... pero no, las maestras tenemos que "atender a la preocupación de una madre". De la preocupación que tenía la mía estos días no ha dado solución.
3. Aunque un padre venga con malos modales, hay que atenderlo. Una maestra no puede tener malos modales con los padres. ¿¿ ??
Cosas... de la "educación".