Me llama mi chica 3 de los ojos verdes y me dice: "María, hoy me crecen los enanos". Y le he soltado, de sopetón: "Pues mejor que hoy no hables conmigo". Y se ha quedado callada. Y me han dado ganas de llorar pero he respondido con un "Cuéntame".
Por lo menos hemos hecho terapia. Su abuela ingresó en el hospital más o menos como la mía. A la mía la enterramos ayer. A la suya no le quedan muchos días. No sentimos pena, sentimos rabia. A mí me produce muchos quebraderos de cabeza, a ella le apetece descansar. Pero hoy me ha confesado que ayer lloró en el hospital. Yo creo que no voy a llorar y esta acumulación de sentimientos y racionalidad me está desquiciando.
Hoy, por fallecimiento de familiar, podía no haber ido a trabajar. Pero mi conciencia me lo impide. Fundamentalmente porque la semana que viene tengo exámenes y teníamos que repasar y, porque si no voy, mi trabajo se lo cargo a otros compañeros.
Una niña me ha mentido. Es una mentirosa compulsiva. Había ido toreando ciertas actitudes... Su madre me ha llamado, estaba de evaluación, la he llamado después. ¡Qué asco de madre! He grabado la conversación, ya estoy harta de que se rían de mí. Me ha acusado de falta de profesionalidad, de no entender a su hija, de que la trato mal (después se ha retractado), de que no valoro a su hija... ¡Nunca he hablado con ella, no sabe quién soy!
Estoy tan cansada... Y cuando llego a casa me llama Ana con sus mil problemas de trabajo, al final hemos acabado llorando... y viene mi hermana y me cuenta mil rollos que no me interesan lo más mínimo... Y vuelvo a hablar con Ana...¡Qué difícil es vivir con mal rollo en el trabajo!
¿Qué necesitamos para estar tranquilas? Estoy proyectando el nuevo trabajo. En 20 días, a lo sumo, sale el concurso provisional y tengo que materializarlo en mi mente.
Estoy triste.