Me dice mi hermana, por teléfono, con un subidón increíble, que les han mirado la energía con unas piedras, que bla, bla, bla... que la chica cierra a las 22.45 horas.
Y yo volviendo de viaje. "Que me espere, que llego". Tormenta todo el camino. Lluvia intensa cuando estaba acercándome a su "puesto".
"Qué rigidez. Testaruda. Muy sensible. Perfeccionista. Conectada con el mundo espiritual, pero éste nada conectado con el cuerpo. No te permites fallar. Estrés físico que te causa dolor físico. Generosa. Muy amiga de tus amigos. Tienes que cuidarte. Deja que te cuiden. No te tomes tan serio el trabajo. Enfadada con la vida ".
Me río y digo: "No, eso no, que soy muy alegre". Responde: "Una pena". Sorprendida digo: "¿Yoooo?". Ella: "No, que es una pena que estés así".
Me ha dado una piedra blanca que llevo colgada en el cuello. Luego ha pasado mi amiga A. Y después mi hermana nos ha contado lo que le ha dicho a ella y otros con los que iba. He invitado a A. a la lectura energética. La "lectora" se ha reído y ha hecho un gesto de "¿Ves?" cuando lo he hecho.
Y lo mejor/peor de todo esto es que, sin conocerme de nada, todo lo que ha dicho es verdad (menos lo de testaruda).
Tengo los ojos como platos, la pierna derecha dolorida y ganas de dejarme cuidar. Pero esta noche ya no estás. (¡Qué día de ayer y de hoy más bonitos! ¿Eh?)