He cumplido 40. Mi padre, ayer, 68.
Se me ha roto el menisco. Estoy operada. "Aburrida" en la cama. Sintiendo impaciencia por no poder hacer lo que quiero. Preparando nuevos proyectos para el 2017...
La vida me está poniendo delante una lección importante:
1. Ana se quedó conmigo en el hospital. Mis padres y mi hermana vinieron a la operación y después se marcharon. Ana se quedó. Para mí significa la aceptación total como pareja. Importante y muy agradecida.
2. Mi hermano me llamó para ver cómo estaba. Llamada breve y algo tensa. Pero significa muchísimo. Es la primera vez que lo hace. Nene, gracias por querer estar cerca.
3. Ana me cuida 100%. Con cariño, paciencia... Estos momentos vienen a demostrarme cómo me ama... con tanta serenidad y profundidad. ¡Gracias! Quiero demostrarte que siento lo mismo por ti.
4. Recibo cientos de llamadas y Whatsapp... desde mis amigas más queridas hasta de personas con las que tienes contacto pero no tanto... Me siento querida y respetada. ¡Gracias! Hasta un poco abrumada.
5. Tiempo para reflexionar y proyectar ilusiones... Lo aprovecharé. Tanto tiempo para pensar me da miedo a veces. Hay momentos de ideas clarísimas y otros de dudas que me atenazan. Quiero quedarme con lo bonito: con el proyecto de la casa bonita, el siguiente concierto de mujeres, batucada con los chicos/as, las vacaciones a Canarias...
6. Dieta. La operación de menisco me ha puesto las cosas más claras aún. Tengo que adelgazar. Quiero adelgazar. Para sentirme libre, para hacer lo que quiera, cuando quiera. Es algo más que perder kilos... es alzar el vuelo de los sueños posibles.