El curso resultó excitante, emocionante, transformador, práctico, intenso... ¡Cuánto por aprender, no solo de movimiento sino de evolución personal!
Me di cuenta de que agachar la cabeza significaba agacharla ante mí, mostrarme respeto a mí misma. ¡Llevaba dos años dándole vueltas a este tema!
El movimiento corporal remueve todas las emociones y que, en lugar de controlarlas, debía dejarlas salir... Movimiento, giro... no permanecer sino evolucionar...
Charo me removió los recuerdos diciéndonos que tiene cáncer. Lo pasé mal, mal. Tengo un miedo al dolor que aún me hace mucho daño. Trabajaré sobre ello.
Y después corriendo a los sanfermines, al mogollón del chupinazo... y eso que no me gustan los toros ni las aglomeraciones. Pero me vino bien darme un baño de multitud (aunque tuviéramos miedo de morir aplastadas), darnos unos baños de calderadas de agua y calimocho... y sudor ajeno... He de reconocer que me agobiaba un poco, pero tanta locura me liberó. Nos reímos mucho.
Alguna ruta por el norte y... descansar junto a Ana en su casa. Con su piscina (prácticamente para mí algunas horas), sus caricias, nuestras sex-tas, comer juntas, cenar pinchos por ahí, las siestas largas, largas... charlar "de lo importante", emocionarla, emocionarme, contarle toda la evolución, llorar juntas...
Lo mejor de estos días: sus besos en la calle porque "ya está harta"... ¡Estamos en el buen camino!